octubre 11, 2021

Obsesión por el tiempo IV. Leyendas urbanas de viajeros en el tiempo.

¿Han existido viajeros en el tiempo?

En la novela de H.G. Wells, “La máquina del tiempo”, el protagonista construye una máquina para viajar al pasado y al futuro. En la película “Volver al futuro”, Marty McFly viaja por equivocación hacia el pasado en un automóvil que construyó su amigo científico. En “Pide al tiempo que vuelva” al escritor Richard Collier le es suficiente con autosugestionarse para viajar al pasado. Y en “Time freak”, al joven estudiante de física Stillman, le basta con una aplicación de celular para viajar las veces que quiera a momentos en el pasado.

Sabemos que todos somos viajeros del tiempo aunque sólo es posible que viajemos hacia el futuro dentro de los límites que impone nuestro propio ritmo de vida.

Pero la pregunta interesante que todos nos hacemos es ¿ha habido alguien que haya podido viajar al futuro lejano o al pasado?

septiembre 06, 2021

Poesía científica (y tecnológica): El ser humano virtual (variación sobre “El hombre imaginario”, de Nicanor Parra)

Nicanor Parra fue un fisicomatemático chileno y poeta (o “antipoeta”).

En la década de 1930 concibió una corriente de poesía conocida como “antipoesía” para la que no hay una definición concreta. Sin embargo, pese al nombre, la antipoesía de Nicanor Parra no se opone a la poesía, sino que es un concepto que nació en la mente del fisicomatemático que en 1954 publicó “Poemas y antipoemas”.

En 1985 publicó el libro “Hojas de Parra” que incluye un extraño poema titulado “El hombre imaginario” en el que, quizás por lo imaginario del contenido, aparecen puntos y comas imaginarias… o sea que no aparecen.

Cuando leí por primera vez este poema pensé, ¿eso del hombre imaginario podría aplicarse al ser virtual de nuestro mundo virtual actual?

Quizás.

Veamos el poema original y el resultado de esta variación.

agosto 12, 2021

Ciencia. Nombres curiosos en Astronomía: las estrellas

El ser humano miró al cielo desde el principio de los tiempos. Vio en las agrupaciones de estrellas formas en las que observaba a los objetos comunes a su alrededor, pero en otras formas imaginó ver a sus dioses y al nacimiento de sus leyendas.

Nombró a las estrellas errantes, los planetas, en honor a sus dioses, y también le dio nombre a las estrellas. Conforme su conocimiento avanzaba, fue dando nombres a asteroides, nebulosas, galaxias y a regiones de la Luna y de los planetas del sistema solar.

Los nombres tradicionales de las estrellas que hoy usamos son de origen árabe como Rigel o siguen una nomenclatura basada en su ubicación de observación con respecto a alguna constelación como Beta Orionis (que es Rigel) de la constelación de Orión. Sin embargo, existen nombres fuera de lo común que rinden homenaje a personajes importantes relacionados con la investigación y exploración astronómica o la cultura mundial.


julio 18, 2021

J. A. Jiménez, filósofo mexicano

Cuando tomábamos clases en la facultad, mi amigo Alfredo me comentó de una conferencia a la que había asistido en donde ponían la leyenda con la que titulo esta publicación.

No recuerdo bien cuál fue el área de la plática que dieron, quizás fue de física, astronomía o matemáticas, que era el tipo de conferencias que nos gustaban, o tal vez, incluso, pudo ser de biología, aunque los alumnos de física no asistíamos mucho a las pláticas de biología.

Alfredo me contó que todo el público se preguntaba quién era el tal Jiménez, filósofo mexicano, pues no les sonaba mucho el nombre.

Y es que cuando se habla de filosofía mexicana, se piensa en nombres muy ligados a la educación como Gabino Barreda que era partidario de la corriente positivista que estuvo muy en boga a finales del siglo XIX, o José Vasconcelos a quien se le debe el lema de la Universidad Nacional Autónoma de México “Por mi raza hablará el espíritu”. O bien, surgen nombres de pensadores destacados como Alfonso Reyes que fue nominado varias veces al Premio Nobel de literatura pero debido a las corrientes de pensamiento del país, no lo apoyaron para obtenerlo.

No obstante, J. A. Jiménez es un filósofo que surgió del pueblo y escribió para el pueblo.

junio 13, 2021

Poesía científica: El número uno, de Fernando Celada

Fernando Celada fue un poeta mexicano que nació en Xochimilco a finales del siglo XIX. Su poema “La caída de las hojas” es el más conocido y estuvo incluido en un libro que se llamaba “Las 1000 mejores poesías de la literatura universal” que fue donde lo leí por primera vez. El libro me lo prestó una amiga de la secundaria y recuerdo que tenía una excelente selección de poemas como “El seminarista de los ojos negros” de Miguel Ramos Carrión que fue el primero que llamó mi atención de ese libro y me encantó. En años recientes he buscado el libro pero desafortunadamente no lo he podido encontrar. 

Pocos años después, sin embargo, tuve la oportunidad de conocer al nieto del poeta, el Ing. Manuel Celada, que trabajaba con mi papá en los desaparecidos Ferrocarriles Nacionales de México. 

Fernando Celada fue un luchador social también y su poesía le dio palabras a la clase obrera. En la actualidad, sus poemas son poco conocidos, incluyendo el siguiente poema que tiene una profunda reflexión con metáfora aritmética:

abril 29, 2021

Números extraños: Los números geométricos

En primaria se aprenden los primeros números. Aprendemos a contar del 1 al 10 con los dedos de nuestras manos, y quizás hasta el 20 si usamos los dedos de nuestros pies.

Un niño puede contar, seguro que a su gusto y no necesariamente en orden. Los niños se divierten con los números al principio pero en algunos casos, los métodos de enseñanza y ciertos profesores ocasionan que en algún momento, los niños que se divertían con los números comiencen a odiarlos… y tiempo después también odien todo lo relacionado con las matemáticas.

Para este 30 de abril, fecha en la que se celebra el día del niño en México y para cualquier otra fecha en la que se celebra el día del niño en otros países, les comparto algunos “los números geométricos” para que vuelvan a divertirse un rato… como niños.

marzo 30, 2021

Enfermedades y vacunas: Viruela y cólera

A principios del siglo XX, en 1918, una epidemia de influenza mató a más de 20 millones de seres humanos. En años recientes, entre 2009 y 2010 la pandemia de influenza mexicana alarmó al mundo temiendo que la historia de muertes se repitiera nuevamente pero gracias a la actuación de las autoridades de salud y del ejército, así como a la inusitada disciplina de la población, los casos sólo llegaron a los millares y la mortalidad apenas sobrepasó las 1000 personas.

Sin embargo, como todos sabemos, en marzo de 2020 se declaró una pandemia por un tipo de coronavirus denominado SARS-CoV-2 y que, a la fecha, aún sigue causando contagios y decesos en todo el mundo.

Durante la historia de la humanidad, han existido enfermedades terribles cuyas curas eran totalmente desconocidas hasta que científicos de la talla de Leewenhoek, Pasteur, Koch, Roux, Behring y Finlay, entre muchos otros, establecieron el camino para el entendimiento de los microbios y la búsqueda de vacunas que combatieran las enfermedades causadas por éstos.

Fue Anton van Leeuwenhoek, un comerciante holandés, quien a fines del siglo XVIII construyó las primeras lentes con las que descubrió la existencia de seres diminutos conocidos en la actualidad como microbios. Con los trabajos del padre italiano Spallanzani, del científico francés Luis Pasteur y del médico alemán Roberto Koch, se descubrió que muchos de estos seres eran los causantes de varias enfermedades epidémicas. Es enorme la cantidad de científicos a quienes hoy en día debemos la cura y en algunos casos de la erradicación de enfermedades tan horribles como la viruela negra que azotó a Europa durante la Edad Media.

Veamos un poco sobre la viruela y la cólera, su cura y a quienes debemos este gran beneficio.

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El mundo quizá no es más que un conjunto de poliedros irregulares cuyas caras son extrañas y cambiantes... Veamos hasta donde y hasta cuando rueda este poliedro antes de desvanecer sus aristas y perder la planaridad de sus caras, antes de volverse una esfera... a quién alguien en el camino le diga que su destino, era rodar y rodar.